jueves, agosto 07, 2014

Confesiones incómodas ...

Confieso en la víspera de cumplir 38 años que muchísimas veces he dejado de besar (una de las cosas que más me gusta en la vida) por miedo a, después, estar en boca de gente que conozco. Psicólogos, amigos y "expertos" dicen que pensar así es una estupidez; pues bueno, en la mayoría de los casos en donde he perdido ese miedo termino cuestionado por el acto ("¿no te latió?", "¿no te gusta?", "¿por qué no son/fueron novios?", "¿qué problema le ves?"). Las respuestas siempre son asquerosas: "soy muy inestable", "soy muy raro", "tengo que pensarlo". Una cosa horrible. El otro fui a un funeral donde unas primas me hicieron lo mismo al preguntarme por una mujer que conocen muy bien y con la que tuve un romance (prohibido preguntar a qué le llamo "romance"). Esta vez me quedé mudo y sonriendo, debería haber una forma de pedir amablemente que se calle y sacie su curiosidad con un libro (un blog) o una película que venga al caso. Mientras, mi vida sentimental se consume rápidamente entre fracasos, besos, éxitos y especies de "romances"... y algunas historias que me encantan y que no quiero que dejen de suceder. Por eso... por eso casi todo...