martes, marzo 31, 2009

Hoy soñé (denso remix fever)

Tenía que poner unos muñecos vestidos de novios enmedio de una fiesta y que traían una cámara integrada que nos grababa a nosotros. Después, una conversación entre doctores y yo enmedio, uno reía sin parar y su risa me desesperaba. Mi casa había sido invadida por unos monigotes de caricatura como los que salen en los anuncios de insecticida. Uno de mis hermanos se volvía loco y le tenían que poner camisa de fuerza, él pedía que yo lo fuera a visitar pero me daba mucho miedo su reacción. Llamaba a un programa de debates de fútbol argentino para mostrar mi indignación de que Calamaro no fuera seleccionado (claro, para mí era futbolista). La última: Me ponía más de diez veces el termómetro en 10 horas, y aparecía con más y más fiebre, tras cada pastilla antifiebre que tomaba.

martes, marzo 24, 2009

Tanto en lo físico como en lo táctico

(O en lo tácito). Estoy hecho una bola de pánico

Ya cuando el Puebla va bien, volteo a ver las demás cosas... sigo peleando el descenso.

miércoles, marzo 18, 2009

Inn Cómodo

No sé si a veces extraño, quiero, o sólo es que tengo nostalgia. La sensación debe ser muy parecida a enamorarse, a veces más y a veces menos impotente, aunque siempre, sin poder hacer mucho. Algún día me dijeron que lo mejor era escribir un cuento, leer, oir música o ver películas. El problema viene cuando el libro es sobre suicidios, la película sobre niños, el cuento sobre el ridículo y la música... velvet underground, o jóvenes pordioseros.

martes, marzo 10, 2009

Antiautógrafos

Conversaba con Ricardo de regreso de Acapulco sobre el miedo de conocer personalmente alguna celebridad de tu vida, a la que siempre admiraste de lejos: el que escribió el libro que... el que metió ese gol de cuando.... la que canta esa canción que me ponía...
Viene otra vez Calamaro y esta vez a mi ciudad también, y empiezo sentir que el ídolo aterriza, y me muero del pánico de verlo en la calle o en un hotel. No tengo ninguna estrategia mental para controlar los nervios y emocionarme en lugar de preocuparme por algo así.
Cuando fui reportero de deportes en el DF y mi fuente fueron los Pumas, mi entrevistado frecuente era Álvaro González, me caía bien y no me imponía un ápice. Hoy, lleva dos años que es el jugador que más admiro del equipo que quiero y algo, (sólo un poco, tampoco estoy de manicomio), sí me pone nervioso imaginar encontrármelo de nuevo y sobre todo decirle "yo te entrevistaba" o preguntarle si se acordaría de mí.
Nunca, ni siquiera una foto con ellos. La verdad es que una vez compartí baño (y meábamos al mismo tiempo, claro, en depóstios distintos) con Fito Páez y no quise verlo a los ojos, estuve en un concierto al lado de Germán Villela (ex-Los Rodríguez) y no me atreví a hacerle ningún comentario, en otro show me sentaba a unos metros de Julieta Venegas y preferí hacerme el que no la conocía. Casi siempre después de eso viene la fantasía de lo que pude haber dicho, de lo que pudo haber sido y de aterrizarlos un poco...

miércoles, marzo 04, 2009

Basta de llamarme así

Envidio a mucha gente. A casi toda. Y a veces a mí mismo, al de cuando era chico. Envidia de que podía ir en un autobús imaginándome una película, de mi inocencia, de no imaginar el caos, de la energía para pasarlo bien en cualquier situación, de emocionarme por la chica que se sentaba al lado, de cuando me enteraba que le caía bien a alguien o de cuando alguien se reía conmigo, de que mis cercanos estuvieran sanos. "Que es nostalgia"... No, es envidia... Es que si me enfrentara a mí mismo, al de ese tiempo, creo que al menos uno de los dos lloraría y el otro se iría encabronado.