domingo, septiembre 30, 2007

La cara de los domingos



... y eso que nadie nos quiere

jueves, septiembre 27, 2007

Hoy soñé - viví

Estaba en un hotel de una estrella, no sé si de trabajo o de vacaciones, pero un amigo y yo habíamos estado de fiesta en la madrugada. Cuando volvía, en el pasillo, una mujer me sonrió, pero se apresuró para irse y advirtió que su acompañante me iba a querer golpear. Ya adentro de la habitación, veía por la mirilla cómo un tipo con cara de loco tenía una llave y trataba de abrir y hacerme algo, me daba miedo además por mi amigo, quien estaría a punto de volver y se toparía con el loco en el pasillo. ------ De repente me despertó a las 7 de la mañana una llamada de mi primo (a quien junto con mis hermanos considero el mejor aficionado del Puebla que existe) para contarme que en la radio decían que el Puebla había conspirado para ascender a la 1era División. Me sentí muy triste porque ese día que ascendimos fue uno de los más felices de mi vida de futbol y, después de leer la noticia en el diario, me calmó que podría o no ser cierto el hecho, pero me da muchísima rabia que ahora en la televisión todo el mundo pide castigos ejemplares para el Puebla (¿y castigos ejemplares para quienes descendieron por las malas al Querétaro no hay?, ¿y a quienes nos anularon dos goles hace un par de semanas?) ---- Y al salir de la oficina con dolor de cabeza, me llamó mi madre para decirme que habían operado de un ganglio a mi hermano que estaba muy bien, que no hacía falta que fuera al hospital pero igual y sí mañana.

¡Mierda! Sigo esperando el despertador... "Abre los ojos"

martes, septiembre 25, 2007

Huelo a celofán

Odio las compras. Me acuerdo que cuando era niño me gustaba que me llevaran a ver juguetes y me emocionaba la idea de que me compren algo. Ahora sólo entro a una tienda para comprar lo que necesito y suelo ser tan indeciso que me desespero y contagio a los de alrededor, salgo de ahí con dolores de cabeza, enojado y con la sensación de haber sido timado.
Pero es que nunca había comprado tan bien como esta semana: además de La Lengua Popular (lo mencionaré hasta el hartazgo, porque me encanta), pedí por internet el paquete-libro-discos-dvd de Ariel Rot (Etiqueta Negra) y el Pura Anarquía, de Woody Allen. Ya por último, encontré una televisión muy barata y widescreen que sustituyó a la que para poderse ver tenía que calentarse 20 minutos.

Ahora mis ratos libres no sé si emplearlos en ver futbol y películas por tele, escuchar a Ariel o a Andrés, o leer a Allen: pasatiempos que sirven para alcanzar esos momentos sublimes que sólo se viven cuando estás solo frente a algo que emociona sin peligro. A falta de mujeres, pues...

domingo, septiembre 23, 2007

viernes, septiembre 21, 2007

Año Calamaro

La primera vez que escuché a Calamaro fue por ahí de 1991, cuando mi hermano regresó de un viaje por España y me dijo que mi primo me mandaba un disco. “Son los que eran Tequila pero con otro vocalista” (Tequila era un grupo juvenil de rock&roll que conocí de esa misma manera y que llegó a influir toda mi infancia-adolescencia). Ese disco era de Los Rodríguez y se llamaba Buena Suerte. La canción que más me gustaba era “A los ojos” y la “dedicaba” en mis ideas y a través de mi walkman, a las mujeres que me volvían loco por sólo haberme mirado.

Había algo especial en todo eso, porque la banda era totalmente desconocida en México (misma situación que me pasó con Tequila años atrás). Si alguien de la secundaria me preguntaba por lo que estaba escuchando me ponía nervioso que seguramente, al oir rock en español y música “extraña” se burlarían de mí. Eran las épocas en que para ser un “melómano in” tenías que oir a Robert Plant, a Bon Jovi, UB40 o a Rick Astley.

A partir de ahí, de una u otra forma, las canciones de Los Rodríguez (y después de Andrés Calamaro) me ayudaban a vivir. Me costaba mucho trabajo conseguir los discos y con el tiempo disruté muchísimo que nadie mas que yo (y más tarde otros amigos sensibles) tuviera el privilegio de conocerlos.

Siempre había una canción, una frase que podía ponerme encima, como si yo la hubiera escrito en mi cuarto una noche solitaria (como todas).

Los del Calamaro solista fueron los discos banda sonora de mi universidad (Alta Suciedad, Honestidad Brutal); y hasta que vino El Salmón y Calamaro se deprimió (o se sintió "Supermán, o satán o satán..."), yo dejé de sentir su música como mía, pasaron Radio Salmón Vaticano, El Cantante, Tinta Roja y el Palacio de las Flores, mientras yo buscaba desesperado alguien más que me ayudara. “¿Será que perdí a Calamaro o crecí y ya no soy tan entusiasta como antes?”, pensaba. Busqué sustitutos, sí los había pero no los sentía tan íntimamente "míos" (Los Tres, Ariel Rot, Sabina, La Cabra Mecánica y, como siempre, los Stones).

Daba por perdidos a “mis Rodríguez” a “mi Calamaro”, justo en el tiempo que empezó a ser conocido en México y a captar algunos fans: ¿Dónde estaban esos cabrones cuando hacía sus mejores canciones? Seguramente escuchando a Four non blondes y descalificando todo lo que fuera en castellano, menos a los Héroes del Silencio. Detesto que si un día viene, van a tener mejores asientos que yo los que solían odiar el rock&roll y ahora son modernos "pseudosudamericanos".

A la fecha nunca lo pude ver en un concierto, ni aunque pasé por España, Chile y Argentina con esa esperanza. Al respecto también ya me había desencantado. Esta semana me topé con La Lengua Popular y volví sentir la emoción de mi adolescencia de cuando me compraba uno de sus discos y se me ponía la piel de gallina. Volvió. Lo único es que esta vez la parte lírica no me identifica mucho, pero me pone de buenas y recobré la esperanza de verlo en vivo y… sí, también si pudiera mataría por cinco minutos más. Viva Calamaro.

lunes, septiembre 17, 2007

Gran Colección de Momentos Felices XX

1998. Domingo, desperté a las 11am con algo de resaca de la noche anterior pero contento. El sol apenas pasaba entre los huecos de los periódicos que tenía por cortinas, descubrí en ese momento que ya había perdido el odio por las paredes grises y el olor a humedad del departamento y me fui a Plaza México a comprar El País Semanal, rápido porque estaba a punto de empezar un Puebla-Toluca que daban por TV. Lo vi, Tonicol en mano.

domingo, septiembre 16, 2007

jueves, septiembre 13, 2007

Detalles neuróticos por los que nunca me enamoro

Me desesperé cuando me dijo "gracias" después de cada beso esporádico que le dí (y ninguno fue en la boca porque no se dejó). En una de esas le dije algo irónico "por favor, no agradezcas" y creo que se enojó...

martes, septiembre 11, 2007

Las aventuras de Gregorio ysobretodode Núñez

Gregorio y Núñez están en una discoteca de Spring Break, sorprendidos de la forma tan fácil que se puede llegar a besar a una estudiante gringa:
G: ¿Te das cuenta? Es cuestión de bailar detrás de ellas y seguirles el juego
N: Pues sí, pero es que yo digo que además escogen. Vaya, miran al tipo y lo besan o no
- Pero viste a ese, ni lo miraron... da igual
- Bueno, tal vez sientan el paquete y escogen en ese sentido
- Que no, que no... ¡vamos!
- Mira, no es que me vayan a mirar o no ni que me rechacen por mi paquete o no... es que simplemente no puedo llegar a bailar... así, por detrás... me siento un miserable
- Si no quieres ir es tu pedo, voy yo
- Me siento un miserable

domingo, septiembre 09, 2007

La cara de los domingos

Perdimos otra vez, por decisiones del árbitro...





Y vuelve la desesperación



En la foto, nuestro querido entrenador, que no es culpable de nada

martes, septiembre 04, 2007

La palabra del sueño

Algo me pasa al despertar, como si los policías del sueño me pidieran una palabra de verificación para conseguir abrir los ojos. Los abro y se me queda la puta palabra todo el día, no es de todos los días, pero sí son un par por semana. Recuerdo palabras que tuve atrapadas en el cerebro por horas: "nasutti", "nalbandián", "flamígero" (por leer un blog), "topillo", "rastro", "altovolta"...

la palabra de hoy fue "Shaktar"...

lunes, septiembre 03, 2007

La cara de los domingos


Y eso que es lunes ya, el domingo me emborraché para olvidar lo malos que solemos ser

sábado, septiembre 01, 2007

es -que- casi siempre extraño

La primera vez que recuerdo haber sufrido por nostalgia fue a los 15, más o menos, cuando mi hermano se fue a vivir a otra ciudad y me daba tristeza recordar cuando jugábamos juntos futbol.
Ya de adulto me hice un insoportable nostálgico. Mis cambios de ciudad y la gente que conocí hicieron que no dejara de pensar en una máquina del tiempo para volver a vivir algo parecido. Hoy, a mis 31 y 23 días, sufro por esos días de ilusión adolescente; por las noches de los varios amigos que íbamos juntos a algún bar y también por las tardes con novia, cuando no hacía falta buscar formas de pasarlo bien.
Me da pánico imaginar el futuro, cuando a la lista se sumen las ganas de reir con mis padres, de hacer ejercicio, de tener la ilusión de tocar o besar un cuerpo; cuando ya hasta me acuerde con emoción de un día aburridísimo, en el que con un poquito de nostalgia me tomé una cerveza sin alcohol, y posteé solo y en mi casa un texto como este.