lunes, abril 23, 2007

Filosofía dominguera

La sensación de "estos minutos antes de dormir voy a ..." es lo mejor del día; al menos de mis días, en los últimos años.

jueves, abril 19, 2007

Confesiones incómodas de un treintañero

Esta tarde me bañé en casa de mis papás y, a falta de desodorante, me puse uno que hacía unos años había dejado mi hermana. Ese olor es tan femenino que, al momento de escribir esto, no puedo parar de imaginar que estuve con una chica linda... y estoy excitado.

lunes, abril 16, 2007

Gran Colección de Momentos Felices XVII

Llevo una hora con el esfuerzo de recordar algún momento feliz: qué triste.
No fue un momento feliz pero me acuerdo con gusto cuando en la secundaria (1992) hacía acrósticos con las iniciales de las mujeres que me gustaban y los escribía en las bancas. El más significativo era PISAME. Una vez sospeché que P podría intuirlo, después un amigo se burló de mi paranoia.

jueves, abril 12, 2007

Yo que soñaba despierto...

Hace muchos años, pregunté a un amigo qué hacía al acostarse para poder dormir. No me entendió. "Me acuesto para dormir y me duermo, nomás", contestó. Yo no, desde muy chico asumí que lograr dormir era difícil y, para conseguirlo, había que soñar despierto antes.
Un primo decía que pensaba en las vacaciones que quería tener y que, cuando lograba dormir, continuaba su sueño sin controlarlo, y era cuando se ponía mejor. A la fecha, creo que mi primo mentía, mis sueños nunca continuaron. Antes de que viniera lo mejor me quedaba dormido y con la misma esperanza, volvía a retomar la historia al día siguiente.
Siempre practiqué eso del "sueño previo", desde imaginar que la niña que me gustaba me pedía un lápiz, hasta aparecer en televisión, o salir a cuadro haciendo un gag con las gatitas de Porcel; ya más grande, soñaba con escaparme de clases con la chica que me gustaba de la universidad, encontrarme en una cena con mi amor platónico de la Secundaria y confesarle mis estupideces o toparme con una "mujer prohibida" en un viaje y decirle que me encantaba, aunque tenía que ser secreto.
En estos tiempos de tristeza, desencanto y mucho trabajo, entiendo por primera vez al amigo que dijo "me acuesto para dormir y me duermo". Estoy tan enfermo de nostalgia que hasta extraño el insomnio.

ReVuelvo (i'm not in love)

Llevo unas semanas mal, enojado con el mundo, con ganas de no querer escribir ni leer ni ver ni oir ni hacer nada. Los enojos van teniendo límites y ya, bueno, "a desahogarse" (aquí iniciarían las percusiones): hoy, un amigo que me invitó a impartir dos talleres que nunca tuvieron difusión ni quórum amagó con culparme de eso, mi respuesta mental fue contundente "hijo de puta, trágate los nervios que pasé antes de mi 'gran primer día' que nunca llegó". Bah, no es para tanto, no lo odio ni lo odié.
El otro día mi psicólogo me preguntó que con quién estaba enojado, que gritara mi enojo. No se me ocurrió ningún ente a quien culpar. Después de un rato pensé y le dije: no tiene que ver, pero se me hace que el mismo cabrón que enseñó a los ochenteros a creerse gringos para autollamarse “nice”, ahora les enseñó a los actuales un par de recetas ideológicas (y físicas) para tratar de fingir ser intelectuales y así decirse “artistas”. Bueno, no estoy enojado con él, pero se me hace un tipo asqueroso. Por su culpa, paulatinamente voy odiando el “arte”, no sé, o quizás estoy enojado con él.

La lista de enojos sin odiar creció ya hace tiempo