lunes, agosto 30, 2004

Larga vida a los inseguros

Brindo hasta la muerte por que no se acerquen mucho a mí los que dicen tener "ideas claras" y sus ideales "muy definidos". Nada me produce más ganas de vomitar.

Radiocabra

Una amiga mía, que quiero mucho y considero inteligente, se burlaba de mí la otra vez (desde Barcelona- aclaración para que nadie más se ofenda: no eras tú) por admirar a La Cabra Mecánica. Lo cierto es que los músicos electrónicos actuales no cantan por no poder escribir como Lichis...



Es poco lo que tengo pero todo te lo doy, el oro de mi tiempo pa que te hagas un reloj, la flor de mis neuronas pa enredarlas en tu pelo... y, por supuesto, la luna

Derecho de réplica (clic aquí)

Porque la sopa tiene esa maldita costumbre de retardar la llegada al plato fuerte, porque las puertas y las ventanas dejan pasar el sol y todo lo demás... por una vida con intimidad y sin preámbulos, sin sopa, sin puertas ni ventanas.


Activista del fracaso

Nunca he hecho nada con la confianza de que todo saldrá bien. Cada instante de mi vida es un penalty. Llevo tiempo trabajando eso con el psicoanalista y él insiste que lo que me pasa es que mi filia al fracaso supera todos mis límites. Soy capaz de sacrificar la tarde de un domingo en una playa paradisiaca, por una tarde de domingo en un lugar inmensamente caluroso y donde la arena me estorba en los zapatos. Así de triste...

viernes, agosto 27, 2004

Honor a quien honor merece



Otro invento digno de agradecer. Sin él, hubiera muerto ahogado en mi cama, alguna noche.

miércoles, agosto 25, 2004

Parasit Park

Tengo la desgracia de tener un trabajo sin oficina y sin horario. Empiezo a tener conflicto con aquellos que sí lo tienen, cada llamada telefónica es una presión terrible, el "¿dónde estás?" me hace difícil la vida. Me gustaría ser de esos que en su oficina no mueven un dedo pero siempre pueden decir la frase contundente "estoy en mi trabajo". ¿Cuál es mi trabajo? Si estoy en mi casa soy un parásito (y no es raro que esté), si me ven comprándome una CocaCola en una tienda es que no tengo nada que hacer y si me llaman a las 8 am (con tanto problema para encontrar discos que me despierten) seguramente estaré dormido.
Lo peor del asunto es que desde los 15 años pareciera que mi paranoica vida fuera basada en la pereza, pues desde entonces y hasta la fecha se me ha podido ver vagando por la calle a las 11 de la mañana.
Vamos, pero tengo razones, aunque difícilmente se entienden. Estudié en una preparatoria vespertina; en la carrera nunca metí una clase anterior a las 9 am, y cuando tuve que hacerlo, di de baja o rogué para que no me contaran las faltas; recién egresado, empecé a trabajar de vendedor y productor multimedia, con horarios propios y sin oficina; estuve en una redacción cada tarde y hasta la noche (nunca temprano en la mañana); ahora soy vendedor, freelance y periodista, con horarios propios, y nunca nadie me cree cuando digo que estoy trabajando.
Si tan sólo tuviera una oficina... o un uniforme

Qué sí, que la plata es buena

Hago referencia al post que puse hace dos días: Guevara no ganó el oro y el entorno es más insoportable que si lo hubiera ganado.
Algunos ejemplos...
"Diosa de plata" (www.eluniversal.com.mx)
"Nos llenaste de alegría" (Ovaciones)
"Gana Ana plata con sabor a oro" (Esmas.com)

(muero de ansia por regresar al estadio, el próximo domingo)

martes, agosto 24, 2004

Canciones para despertarse

Llevo años buscando el disco ideal para despertarme. Uno que no rompa dramáticamente con el sueño placentero pero que tampoco arrulle. Mi búsqueda ha sido exhaustiva.
Lo intenté con Lou Reed, una vez pensé que Perfect Day era una canción ad-hoc para iniciar el día. Error. A las siete de la mañana la voz de Lou produce cruda (espantosa sensación).
Cuando escuché por primera vez el Unplugged de Spinetta creía que era lo que estaba esperando: música y voz suaves, Durazno Sangrando como track 1… pero el efecto fue terrible. La musiquita se integró a mi sueño, a manera de música incidental, y terminé por despertar dos horas después de la programada por vías naturales (erección matutina y ganas de ir al baño) ya con la grabadora en silencio.
También fallé con el Gling Glö, de Bjork, cuya primera canción retumba como si una inexistente hermana menor me viniera a cantar “Las Mañanitas”.
La lista se hace interminable, hay pocos discos ideales para las siete de la mañana.
Incluso recurrí a esos CDs que uno nunca escucha, los que alguna vez me regalaron o que compré por error (Ligabue, Memphis, Burt Bacharach, Brian Setzer,…). Nada. Y en mi obsesión tempranera por encontrar la canción perfecta para despertar han pasado sin éxito por mi pequeño estereo discos de Babasónicos, Cerati, soundtracks, Café Tacuba, Tom Waits, Makaroff, Charly García, Gotan Project, Goran Bregovic, Los Tres, entre otros.
De todo lo que me ha tocado probar, creo que lo más rescatable es Abre, de Fito Páez, un disco/un track, que tiene la cadencia necesaria para pasar del sueño a la realidad.
El segundo lugar se lo pelearía el de Entre todas las mujeres, que es un homenaje a Joaquín Sabina, y Azar, de Birabent (con el riesgo de despertarte hasta la canción 8).
Agradecería a alguien que haya explorado en el tema y tenga algo que recomendar, pues los acordes de Fito Páez también tienen caducidad después de escucharlos diario, durante un año.

lunes, agosto 23, 2004

¡Viva Chile Mierda!

Conozco bien a los chilenos. Me emocioné por su doble triunfo olímpico en tenis; me dieron envidia y desde acá brindo por ellos.
Sé también que, si estuviera allá, no querría saber nada de Massú ni del otro (peor, me reventarían mi apaleado hígado), pues estaría harto de ver por la tele a Pedro Carcuro, a los de "Viva el lunes" (y a algún otro) colgados de la medalla con lágrimas en los ojos; ni qué decir de los comentarios de la gente por la calle hablando en plural "ganamos weón" (algún chileno que opine si esto está pasando).
Similar a lo que me va a pasar con Ana Gabriela Guevara y los adjetivos que Gerardo Liceaga le ponga en su reportaje de color cuando gane una medalla (si no, la matamos); incluso yo me la pondré al momento de cruzar la meta, no cuando hagan su programa especial.
Algo sí me queda claro: odio los países si estoy en medio de la euforia, de lejos... me emociono y digo "salud"

viernes, agosto 20, 2004

Yo quiero tener un millón de amigos

Hace rato me encontré por messenger al que fue mi primer amigo en la primaria. Sí, así de ridículo de "¿quieres ser mi amigo? -sí", así de vergonzoso y de tan radical recurso fuimos amigos. Nunca fui de hacer amigos a las primeras de cambio y con él sí.
Hoy, al momento que me lo encontré, estaba en Miami esperando el mail de una empresa trasnacional que le daría o no trabajo (eso implica: chicas, depto en la playa, sueldo multimillonario). Su anterior trabajo era el de barman, en España, y lo de trabajar en Miami le llegó de suerte, la vio en un librito de un aeropuerto (no entendí bien).
El caso es que ya había hecho la entrevista para la empresa y, mientras hablábamos, le llegó el mail en el que lo aceptaban. Él me hizo el honor de decir "eres el primero en saberlo" y en su emoción llegó a decirme que yo le había dado la buena suerte.
Desde aquí brindo por él y pido a los demás que también se hagan mis amigos...

Mis momentos Olímpicos I (Demasiado Ego)

El primer recuerdo olímpico que tengo es en 1984, cuando me dieron la noticia de que mi abuela había muerto. Yo estaba solo en mi casa, con escasos ocho años, viendo la competencia de ciclismo de ruta; no me acuerdo a quién le iba, sólo que en cualquier momento iba a llamar alguien de mi casa para decirme que me quedaba huérfano de abuelos. Así fue, me acuerdo que contesté el teléfono y sin dejar de ver a los ciclistas pedalear, un tío me avisó (poca consideración de mi madre y mis hermanos, que pudieron haber ido por mí), más tarde llegaron todos y fue el drama.

Cuatro años después, en 1988, tengo la imagen de estar cenando en Atlixco y viendo la inauguración de los juegos de Seúl. Esa vez, era de las primeras que mi cuñado cenaba con nosotros y me acuerdo que todos intentábamos quedar bien con él y él con nosotros (pesadilla).

miércoles, agosto 18, 2004

Me cago en el amor II

-¿No estás enojada?
-No, ¿porqué tendría que estar enojada?
-no sé, igual sentí que te enojabas.
-pues no
-y qué, ¿nos vemos entonces?
-no sé, estoy ocupada
-¿pero después?
-¿y eso que me quieras ver?
-¿te volviste a enojar?
-no, no me enojé
-¿entonces?
-nada
-te quiero mucho
-adiós

martes, agosto 17, 2004

Me cago en el amor

Por eso siempre maldije las relaciones amorosas:
-No te voy a poder ver hoy porque tengo una junta y no puedo faltar porque ayer falté, por estar enfermo
-Ah (silencio)
-Pero tengo ganas de verte
-Se nota (silencio)
-Pero es que, de verdad, que no te puedo ver hoy...
-(silencio)
-de verdad que tengo ganas de verte
-(silencio)
-o dime...
-que te diga qué
-porqué dijiste "se nota"
-(silencio) nos vemos cuando se pueda
-bueno, pero...
-ya te tengo que colgar, me hablas después.

lunes, agosto 16, 2004

Qué pedazo de invento



Ganó Hugo Chávez, ¡enhorabuena!


Estuvo impasable por su banda y, por si fuera poco, puso el pase para el tercer gol.

domingo, agosto 15, 2004

Futbol se escribe con letras


Para que no se burle de mí, diría que toda la tarde de hoy la he pasado con la mente puesta en lo difícil que empieza esta semana en cuestión de obligaciones, que se vienen a mí como avalancha. Lo cierto es que un 3-1 a favor, en futbol, en la primera jornada de liga, me pone de buenas siete días enteros. Una sensación similar a cuando escuché por primera vez "Llueve sobre mojado" o terminé de leer "Las noches Blancas". Una vez en clase dije algo así y un compañero que presume de ser intelectual, y que sólo ha leído a García Márquez, se burló de mí, por mi "frívolo" comentario.
El primer libro que leí completamente en inglés fue 'Fever pitch' (Fiebre en las gradas), de Nick Hornby. En un capítulo, la esposa del protagonista rompe un largo silencio al lado de su pareja en la cama, y pregunta "¿en qué piensas?", él contesta: "en lo difícil que será el día de mañana", cuando en realidad imagina cómo tendrá que ser la alineación del Arsenal la próxima semana. Algún día saldremos del clóset; cuando eso pase, yo me pondré la diadema de "El Nacho" Quinteros en la cabeza.

viernes, agosto 13, 2004

La crisis de los 28

La de querer matar a todos los chistosos de la televisión. Antes había muchas cosas que me hacían reir, ahora sólo me sacan sonrisas (falsas) las miradas callejeras

miércoles, agosto 11, 2004

El tonto Simón

El primer Simón que conocí fue un perro que había en mi casa hace muchos años; un airdale que era mi mayor obstáculo para jugar futbol contra mí mismo (demasiados rivales).
El segundo fue un viejo taiwanés, quien adoptó Simon como "english name". Después de ausentarse de la universidad por más de un mes, volvió a las aulas vestido íntegramente de blanco y con un sombrero que le tapaba los ojos, alguien dijo "¿Saimon?" y levantándose el sombrero en señal de júbilo gritó "¡yeees!". Por lo único que nos alegró el día fue porque necesitábamos alguien que hiciera una foto en ese instante, nos la hizo y el resultado, después del revelado, fue desastroso. También recuerdo de él que una vez, en clase, simulamos un juicio y declaró a todos inocentes por no haber pruebas contundentes.

Tenía un amigo triatlonista

A veces me da por buscar en Google nombres completos. Busqué, por perder el tiempo, el de mi mejor amigo en el primer año del kínder y obtuve varios resultados. Resulta que es un triatlonista que participa en competencias nacionales y representa al municipio de Cholula.
Desde aquellos tiempos, que teníamos 5, sólo me había quedado en la memoria que era hijo de un bombero llamado Sansón y una tarde de día del niño que fuimos a ver un espectáculo donde su papá era protagonista.
Recuerdo la última vez que nos vimos, y nos reconocimos: sería hace como 13 años, cuando entraba al Estadio Cuauhtémoc, un domingo cualquiera, y me llamó por mi nombre. Las risas del que estaba a su lado, quien podría ser su hermano, me perturbaron cruelmente -siempre que alguien se ríe al lado del que me saluda es, seguro, porque se burla de algo- lo que hizo que mi saludo fuera el más despreciable de cuantos pude haber hecho; después le volteé la cara y me fui corriendo hacia las gradas.

martes, agosto 10, 2004


ese sabio de mala ortografía inglesa que una vez se me apareció

Véase esto como...

Una forma de integración a la comunidad blog/f/era; una copia de lo hecho por otros; una terapia computomotivacional...