lunes, octubre 20, 2014

Hotel Simón

Me encantaban los hoteles, me emocionaba llegar a un cuarto que no era el mío, descubrir un lugar nuevo, encontrar el mejor de los baratos y sentirme libre por estar completamente solo y ajeno. En los últimos diez días he dormido seis en mi hotel "favorito" del DF, un par de noches allí me pusieron insomne y mal: me entristece haber perdido también esa fascinación (una más). Es jodido esto.

jueves, agosto 07, 2014

Confesiones incómodas ...

Confieso en la víspera de cumplir 38 años que muchísimas veces he dejado de besar (una de las cosas que más me gusta en la vida) por miedo a, después, estar en boca de gente que conozco. Psicólogos, amigos y "expertos" dicen que pensar así es una estupidez; pues bueno, en la mayoría de los casos en donde he perdido ese miedo termino cuestionado por el acto ("¿no te latió?", "¿no te gusta?", "¿por qué no son/fueron novios?", "¿qué problema le ves?"). Las respuestas siempre son asquerosas: "soy muy inestable", "soy muy raro", "tengo que pensarlo". Una cosa horrible. El otro fui a un funeral donde unas primas me hicieron lo mismo al preguntarme por una mujer que conocen muy bien y con la que tuve un romance (prohibido preguntar a qué le llamo "romance"). Esta vez me quedé mudo y sonriendo, debería haber una forma de pedir amablemente que se calle y sacie su curiosidad con un libro (un blog) o una película que venga al caso. Mientras, mi vida sentimental se consume rápidamente entre fracasos, besos, éxitos y especies de "romances"... y algunas historias que me encantan y que no quiero que dejen de suceder. Por eso... por eso casi todo...

miércoles, julio 30, 2014

Micro Cuento

Estaba por escribir un micro cuento y así entrar, con desgano, a un concurso para el que me he forzado en participar. Entonces releí algo de mi blog (este blog, no mames) por si me encontraba con un post ad hoc: estoy hecho mierda, miro hacia atrás el ánimo y las ilusiones de hace 10 años que han sido bastante frustradas, como las promesas del pasado, las ganas de enamorarse, de tener éxito, de "cuando tenga 40", de "mis amigos blogueros" que hoy conservo muy poco... Es interesante, de todas formas, ver que sigo igual de pesimista que entonces, sólo que antes me sacaba provecho por eso. Me urge pensar en ideas de micro cuento, pero no se me ocurre nada y por eso mejor le eché un post más a este rarísimo repertorio.

domingo, julio 27, 2014

No te odio, por eso te quiero

La víspera de cumplir 38 me acerca a la crisis de los cuarenta sin una persona que me quiera a mí más que a nadie en el mundo, pero bueno, de tenerla estaría con pánico y al borde del suicidio, creo. Creo también que esas cosas del querer, a esta edad y a esta soltería, están reducidas a "no odiar" y "dar ternura". Y si fuera músico, habría escrito una canción con este tema, pero ni siquiera.
Hay gente que conozco bien y no la odio, sonriamos.

miércoles, agosto 28, 2013

El placebo usó mi cabeza como un revólver

Desde chico me daba miedo tener hepatitis, me acordaba de mis hermanos sin poderse mover, con todo esterilizado y casi "encapsulado en una habitación". Hace varios años, cuando yo era un universitario de vacaciones, un amigo muy cercano se enfermó. Habíamos ido la noche anterior al mismo bar y comimos del mismo plato de cacahuates. No tenía escapatoria, seguro me había enfermado.
A los pocos días me puse amarillo, mi orina se fue oscureciendo, mis heces aclarando y tuve algunos síntomas de fiebre. Por si las dudas mi madre me puso en reposo y con cubiertos hervidos estuve acostado un día entero hasta que vino el doctor y, después de análisis y tomas de temperatura, se dio cuenta que no estaba enfermo. Al día siguiente todo volvió a su color original.
Lo mismo me pasó ya con ataques al corazón, parálisis faciales, derrames cerebrales y hasta con la felicidad, que igual me da miedo, igual me pasa, y vuelve a la normalidad. 

martes, julio 16, 2013

Gran Colección de Momentos Felices

Era mi segundo semestre de la universidad. A ella la había visto un par de veces por los pasillos y sabía que estudiaba lo mismo que yo y que era más grande. 
Salí del salón a media clase para ir al baño, era una hora en la que los pasillos solían estar vacíos, entonces la vi a medio camino. Ella regresaba de jugar tenis, jadeaba sudorosa y no pude dejar de mirarla, sus ojos eran hipnóticos... Me dijo "hola" y sonrió, seguimos de largo.